jueves, 4 de octubre de 2012

27


Su mirada no existe 
o ya se perdió junto al horizonte,
placentero lugar donde nunca
pasa nada, no hay alteraciones.
Un cigarrillo, que ya se ha consumido,
cruje en el ambiente, 
exhalando su último suspiro;
tiene la piel helada en un día cálido,
tiene la mente nublada aunque el cielo
esté despejado.
A través de la ventana se oye,
en la lejanía, una perra gritando,
el dolor de una penetración
que es capricho de la naturaleza.
Vaya donde vaya,
la realidad siempre espera.


2 comentarios:

Plebeyo Sir dijo...

y es que en cualquier espacio se encuentra un episodio de vida

Jadeth dijo...

siempre, a veces te hace feliz y otras te revienta los circuitos.