domingo, 27 de marzo de 2011

KALISHTRA



Cuando llegó a la torre de Hielo

era menos que nada,

arañó la puerta con un suspiro,

el último que le quedaba

y cayó en mis brazos,

maltrecha, agotada.

Sus pequeños ojos negros

mostraban un camino perdido,

su enjuta apariencia

decía que había sido devorada,

que vivía en un pozo oscuro,

su soledad la consumía

¡parecía tan desgraciada!

En ese instante,

en el que se cruzaron nuestras

miradas, decidí amarla.

Decidí amarla sabiendo

que amor no me quedaba,

decidí cuidarla sintiendo

que levantaría mi alma.

Y fui recompensada.

Se convirtió en mi protectora,

de día vigilaba mi sueño,

de noche mi locura equilibraba,

y nunca me pidió nada.

Era fiel, alegre, era brava,

y yo, como una madre orgullosa

durante horas la observaba.

Se convirtió en mi amiga,

podía contarle cada secreto,

cada muerte que experimentaba

y ella, atenta, siempre escuchaba.

Lloraba si yo estaba triste,

aullaba si estaba destrozada,

y nunca me pidió nada

pues sabía que yo la amaba.

La nombré: Kalishtra

y le otorgué un alias:

mi fiel guardiana.

Y fuimos uña y carne

en las eras más heladas.


Disfruta, princesa,

me dijo al oido,

disfruta de tu allegada,

todos necesitan miel

entre batalla y batalla.

Pero ... ¡cuidado!

no olvides, princesa,

que las nubes taparán el sol,

que la oscuridad acecha

consumiendo el amor.



Extraído del libro de Cantos de la Torre de Hielo

3 comentarios:

Carlos dijo...

Mas en ese último instante previo a consumirse, cuando el vacío celebre su victoria bastará un último suspiro para devolver Kalishtra al amor su sentido.

Me alegra que los Cantos de la Torre del Hielo pudieses recuperarlos!

Un abrazo

guillermo elt dijo...

Pero por muchas nubes que hayan... aún más soles.

Besibrazos.

Jadeth dijo...

gracias chicos... tranquilos que incluso en la Torre de Hielo acabará saliendo el sol!!!!
pero.. todo a su tiempo ;)